miércoles, 11 de febrero de 2009

Homenaje a Galdós en La Sorbona

Quién me iba a decir que acabaría asistiendo a una conferencia sobre Benito Pérez Galdós en el anfiteatro Richelieu de La Sorbona, y nada menos que en español. Fue el jueves pasado. Entre los diversos actos que comprendía el programa de La Semana de Galdós en París, del 4 al 8 de febrero, se incluían dos conferencias, tituladas "Canarias, frontera atlántica de Europa" y "Galdós y la Política Internacional".
La primera de ellas no me resultaba especialmente original de entrada, es más, resultaba muy fácil anticiparse a su contenido, lo primero que se dice de Canarias es que está situada en una posición fronteriza estratégica entre tres continentes etc etc., que no por cierto deja de ser un tema más que recurrente. Sin embargo, fue la calidad del ponente, Rafael Molina Petit, lo que le dio al tema un toque distinto. Su conferencia resultó muy amena, aunque él mismo reconoció que no tenía mucho que ver con Galdós, en todo caso lo que tenía en común con el escritor, aparte de ser canario, era el hecho de que su casa de Tafira está cerca de aquélla en la que vivió el otro.
Y es verdad, la conferencia fue sobretodo económica; trató sobretodo de los productos que exporta Canarias, de su aportación a la economía nacional por el turismo (somos el Hawai europeo, como dijo) y también se refirió a los ataques de piratas durante los siglos XVII y XVIII, citando al ya fallecido Rumeu de Armas, y a las relaciones comerciales con Inglaterra. Dato curioso, el comercio del plátano surgió a raíz de que los barcos que traían la hulla inglesa a Canarias volvían vacíos, así que se les ocurrió aprovechar el viaje de vuelta cargando los barcos con plátanos.
La segunda conferencia fue a cargo del profesor de la Sorbona Sadir Lakhdari, de origen hindú pero doctor especialista en Galdós y que hablaba un perfecto español. Trató un aspecto de la obra de Galdós que se conoce menos, o por lo pronto, de la que no se habla tanto como de los Episodios Nacionales o de Fortunada y Jacinta. Se centró en los artículos periodísticos sobre la política española e internacional que publicaba dos veces por semana en un diario de Buenos Aires. Es un Galdós más claro, menos enrevesado a la hora de escribir, y sobretodo muy crítico con la clase política española, contra la que no disimulaba su desencanto.
Tengo que admitir que me alegró mucho descubrir a un profesor extranjero que haya estudiado y alcanzado a comprender tanto a Galdós. Para mí resultaba cuanto menos un orgullo. Galdós está a la cabeza de los escritores más grandes de la literatura española y mundial.
El programa incluía más conferencias y la representación de Aires y Tormento, además de un concierto de un grupo de Lanzarote (que no conocía), pero a esos eventos ya no pude asistir, me quedaban muy lejos.



Retrato de Benito Pérez Galdós



Anfiteatro Richelieu de La Sorbona

martes, 3 de febrero de 2009

Te pillé, Umberto

Como saben, estos días estoy leyendo "La Reina Margot", de Dumas. Me quedan unos pocos capítulos para acabarlo, es una gran novela, como no podía ser de otra manera tratándose de su autor, aunque mi favorita por ahora siga siendo "El Conde de Montecristo". Pero no es de eso de lo que quería hablar. He encontrado un símil sospechoso con "El nombre de la rosa", de Umberto Eco. Prevengo a aquéllos que no lo hayan leído que no continúen leyendo esta entrada, so pena de que les destripe el final sin ningún miramiento. Resulta que la reina madre, la archimaquiavélica Catalina de Médicis, está empeñada en deshacerse de Henri, rey de Navarra, marido de su hija Margot. Para ello, unta las páginas de un libro de caza con arsénico y lo hace llegar al susodicho para que, al tener que humedecerse el índice para conseguir despegar las páginas, el contacto del veneno con la lengua lo conduzca a una muerte lenta pero segura. Al final el libro acaba en manos de quien no debía, pero eso es otra historia. Mi pregunta: ¿Verdad que a más de uno le suena esta estratagema? ¿Hemos pillado a Umberto d' Eco in fraganti? ¿Qué dirían Guillermo de Baskerville y su fiel Adso de Metz?

domingo, 1 de febrero de 2009

Pizza a la sartén 2

Este es mi segundo intento de hacer pizza a la sartén, una "mediterránea". ¿Qué nota me ponen esta vez? ( Inma, ¿cómo hacías para que no se deshiciera al pasarla al plato? No pude evitar que se me convirtiera en una especia de "calzone"...)






jueves, 29 de enero de 2009

El Consejo de Estado



Antes la insistencia de mi madre, cuelgo estas imágenes del Consejo de Estado, del cual son miembros mis prestigiosos profesores de Sciences Po. La primera es la fachada del edificio, y la segunda es la Sala del Contencioso en donde dimos la clase el miércoles pasado y de la que, por cierto, es presidente B. Stirn. Y ya de paso, os lo presento.












domingo, 25 de enero de 2009

Una semanita sobrecargada

La semana que tanto temía ha terminado por fin. Se me estaba haciendo eterna, a la vista de todas las cosas que tenía que hacer. El domingo y el lunes pasado los dediqué enteros a preparar mi exposé de Droit Public del viernes. Esta exposé era la que más me preocupaba. El profesor me dio el tema una semana y media antes para que tuviera más tiempo de buscar información y reflexionar sobre cómo enfocarla, tal como hizo con Alejandro en diciembre. El tema fue "El orden público", bastante abstracto pero a la vez lo suficientemente concreto como para saber a qué atenerme, sobretodo en el contexto de las libertades públicas, que es el tema que tocaba para el viernes. No es que fuera difícil, encontré bastante información y pude plantear una problemática aceptable, creo yo, aunque eso es algo que después de cinco meses aquí no consigo controlar todavía. Es curioso la enorme diferencia entre los exámenes que he hecho hasta ahora en España y el sistema de disertación francés que he descubierto este año. En España no nos exigen que reflexionemos nada, simplemente nos dan un tema a desarrollar y tienes que contar todo lo que sepas sobre él. Sólo en casos muy contados, bien cuando el exámen incluía un caso práctico, bien cuando tenía que comentar un artículo de la ley o algo por el estilo, se me ha exigido una actividad un poco más intelectual y menos mecánica de " mete todo lo que puedas" en un espacio dado. En Sciences Po presuponen que ya te has estudiado toda la materia, y no quieren que la repitas como un loro, sino que articules las ideas y elabores con ella una argumentación ordenada. Además, se exige una estructura predeterminada, es lo que se conoce como "la méthode Sciences Po". Dos partes principales señaladas con I, II; en cada una, dos subpartes señaladas con A, B; y en cada subparte, a su vez, dos o tres subpartes numeradas con 1, 2, 3, o con a),b), c). Lógicamente, tiene que haber una introducción ( que vaya de lo más general a lo más específico, señalando la problemática y anticipando las partes) y una conclusión. Cuando se presentan exposés en clase, hay que entregar un "outline", es decir, un folio con el guión de tu presentación para que los demás te puedan seguir. Este método nos costaba mucho llevarlo a la práctica al principio, de hecho nuestras exposés del primer mes aquí dejaban mucho que desear en comparación con las que hacemos ahora.
El martes fuimos a clase de Yann Aguila en el anfiteatro. Tendría que haber sido la última clase, pero el martes próximo tenemos que recuperar una que perdimos antes de Navidad así que todavía nos veremos las caras una vez más. Ese día quedamos para cenar con Sophie. La recogimos a la salida de la facultad, (el edificio que está enfrente del Panteón y del que puse una foto en su momento); nos llevó a una callecita por allí cerca llena de pequeños restaurantes de lo más variado, desde comida tibetana o hindú hasta los de especialidades francesas. Entramos en uno de éstos, porque Alejandro y Paola tenían antojo de raclette. Sophie se pidió de primero unos "scargots", o sea, caracoles (puejjjj). Venían en una salsita verde que no contribuía precisamente a hacerlos más atractivos. Nosotros pedimos de entrante un hojaldre relleno de queso muy bueno, aunque un poco pesado. De postre los demás se pidieron una tarta tatin (típica francesa que probé estas Navidades en Andorra) y yo una "tarte aux myrtilles" que me dejó la lengua y los dientes de un espantoso color azul morado, y que evidentemente provocó la carcajada general. En resumen, nos lo pasamos muy bien con Sophie, es siempre tan encantadora y nos reímos tanto con ella...es capaz de utilizar desde las palabras más difíciles hasta las expresiones más corrientes en español. Nunca he conocido a nadie que le emociones tanto la cultura española. ¡En su habitación tiene un póster de una sevillana bailando con su propio nombre y apellidos debajo!
El miércoles los profesores de Droit Public Comparé nos llevaron de visita al Consejo de Estado. Menos mal que nosotros vivimos a cinco minutos, porque nos costó muchísimo levantarnos a las ocho de la mañana después de habernos acostado a las dos. B. Stirn nos contó la historia del edificio, cómo había sido palacio cardenalicio con Richelieu, cómo había formado parte del complejo del Palacio del Louvre cuando éste albergaba a la Corte, y finalmente su conversión en la sede para el Conseil d' État. Nos sentamos en la Sala del Contencioso de la que el propio Stirn es presidente y Guyomar el Comisario del Gobierno (allí estaba con nosotros, haciendo chistes picarones como siempre a tal velocidad que yo sólo captaba la mitad), y dimos la clase allí, en los pupitres de los magistrados. Después nos hicieron un "tour" por alguna de las demás salas hasta que al final nos depidieron en la biblioteca. Y esta fue nuestra última clase de Droit Public Comparé con el trío Duncan, Bern y Mattias.
El jueves Alejandro y yo liquidamos otro de los asuntos que teníamos pendintes: la exposé sobre Goya para clase de francés. Era un pintor desconocido para muchos de nuestros compañeros de clase, y la propia Madame Himber dijo que ni ella era capaz de reconocer un Goya cuando lo veía, porque tiene cuadros de estilos completemente diferentes, desde el neoclasicismo y el barroco hasta el prerromanticismo de las pinturas negras. Nos dividimos la presentación de forma que Ale explicó la primera época de Goya de cartones para tapices como La Sombrilla y La Gallina Ciega, hasta los retratos de nobles y el de La Familia de Carlos IV. Yo continué con las Majas, la serie de Los Desastres de la Guerra, El 2 y El 3 de mayo y las pinturas negras. Al final de la presentación, a raíz de una pregunta de Madame Himber sobre los afrancesados liberales, acabé explicando la invasión de España por los franceses y el papel de Napoléon en la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VII. La verdad es que me fui bastante por los cerros de Úbeda y Alejandro tuvo que llamarme la atención porque ya me estaba emocionando un poquito.
Después de la exposé de Goya, fuimos a tomarnos algo a Basile, el bar que está en la misma calle de la universidad, con Magda y Euna. Yo me despedí de Agniézska, porque al día siguiente se volvía a Polonia de vacaciones después de exámenes y para cuando vuelva yo estaré de nuevo en Madrid.
El viernes por la mañana presentamos en Politiques Publiques la nota de actualidad sobre el caos que provocó en Barajas la tormenta de nieve del 9 de enero. Tuvimos que hacerla con un compañero de clase francés que se había quedado descolgado de su grupo de trabajo anterior no sé por qué motivo. Al principio no teníamos muy claro si él estaba en el trabajo con nosotros o no, porque no había dado señales de vida. Intentamos contactar con él averigüando su dirección de e-mail. Al final conseguimos hablar con él por teléfono el miércoles y nos pusimos de acuerdo sobre el tema ( a él no le importó que fuera sobre una noticia española) y nos repartimos las partes. Habíamos tenido la precaución de consultar con el profesor si el tema de Barajas le parecía adecuado, a lo que nos contestó que por supuesto y que además Thomas podía hacer una comparativa de cómo se ha hecho frente en Francia a situaciones parecidas (mejor que en España, evidentemente, están más acostumbrados). Así que el viernes hicimos nuestra exposé y tachamos esa tarea del calendario. La verdad es que la actitud de Thomas nos tenía algo desconcertados: primero no se nos manifiesta sino que somos nosotros los que tenemos que preguntarle si está en nuestro grupo o no; después, el viernes nos propuso de quedar una hora y media antes de la clase de Politiques Publiques, supuestamente para que él nos comentara su parte porque las nuestras ya estaban redactadas y corregidas por él mismo, y resulta que cuando efectivamente nos reunimos a las once del viernes, se queda callado y tenemos casi que "arrancarle la confesión" de qué tal le había salido su parte, si había sido difícil, vamos, lo que fuera! La exposé salió muy bien, pero al final de la clase ni de despidió de nostros. En fin, pas de commentaires...
Ese día por la tarde llegó el momento de mi exposé sobre el orden público. Estaba bastante nerviosa, de hecho noté que me puse roja como una amapola y que hablaba muy bajiiiiiiiito, hast que las caras de mis compañeros se difuminaron y al no distinguir especialmente a nadie, cogí más confianza. Cuando terminé, diez minutos después, debí poner tal cara de sufrimiento y de alivio a la vez que me aplaudieron. Espero que se enteraran de la historia, a pesar de mi lamentable pronunciación. A la salida de clase, algunos nos fuimos de cañas con Pierre, el profesor, que es muy jovencito, no creo que pase de los treinta.
Y ya por último, ayer sábado tuve que madrugar una vez más para hacer el exámen del TCF en la Sorbona, para tener un título oficial de nivel de francés. No fue especialmente difícil, (después de sobrevivir en Sciences Po, todo es fácil). Me hizo gracia porque eran todos chinos y japoneses, salvo dos o tres que éramos españoles o de América Latina. Los encargados tenían que repetir cien veces las instrucciones porque los chinitos hacían todo al revés, menuda paciencia tenían con ellos. El exámen acabó a las cuatro de la tarde. Cuando salí, me di un triple homenaje: dos libros en Gibert Joseph, un crêpe nutella, y una siesta reparadora hasta las siete. ¡Qué menos!

lunes, 19 de enero de 2009

Pizza a la sartén

Tía Inma, ¿se parece esto en algo a las pizzas que tú te hacías cuando estabas en la universidad? ejem ejem....esto fue lo que me salió a mi esta noche. ..Sé que tendría que haber recortado más las salchichas pero ya estaba la masa empezando a quemarse y no me daba tiempo así que las corté deprisa y tapé la sartén con la tapa de un caldero. ¡Se hizo muy rápido! Creo que puse el fuego demasiado alto....El momento que más disfruté (mamá no leas) fue chupar la cuchara con los restos de la masa del huevo, la leche y la harina, como la de los pasteles mmmmmmm.....
Estoy abierta a más recetas "de estudiante" para quién me quiera hacer alguna sugerencia.

jueves, 15 de enero de 2009

Territorio Comanche: La cocina

El hecho es el siguiente: Alejandro y Paola se han puesto a dieta. Yo no sólo me reconozco incapaz de hacer algo así , de hecho me suelo quedar en los buenos propósitos de Año Nuevo, sino que además los platos a base de brocoli y espinacas no me resultan especialmente atractivos. Así que he dejado solos a mis collocataires en su loable empresa y, sartén en ristre, he acometido la mía propia: aprender a cocinar. La experiencia por el momento está siendo, no diría yo desastrosa, pero sí bastante poco satisfactoria. Hasta ahora mi postura había sido bastante cómoda, dentro de lo que cabe: dado que Alejandro y Paola se encargaban de la cocina, yo colaboraba en todo lo posible con la limpieza de la casa, aunque también trataba de echar una mano a la hora de hacer la comida, pero, reconozcámoslo, una milésima parte. Y sin embargo ahora mi única posibilidad para que mis menús no se reduzcan a ensaladitas es aprender de una vez por todas. Para ser sincera, no acabo de encontrarme a gusto moviéndome entre fuegos y calderos. Nunca atino con las medidas, siempre me paso con esto o me quedo corta de lo otro, sobretodo a la hora de echar el aceite en la sartén. No coordino bien los tiempos y el pescado se me queda frío en lo que preparo las papas, o resulta que el arroz tarda más en hacerse y se me hace tarde para llegar a tiempo a clase. Lo único que he hecho bien hasta ahora ha sido el otro día un revuelto de verduras y ayer unos spaguetti (pero eso último no tiene mérito ninguno). Mi intento con el puré de papas no fue precisamente un éxito, porque no las dejé ablandarse lo suficiente. No puedo evitarlo, parece que estoy siempre impaciente porque las cosas se hagan rápido y no soy capaz de esperar. Más de una vez Alejandro, estando conmigo en la cocina, ha evitado que cometiera algún disparate. Ojalá el horno funcionara para poner una pizza alguna vez....Y si no, siempre me queda claudicar y unirme a la dieta. Probablemente hasta me alimentaría mejor ;).